domingo, 12 de mayo de 2013

Sin título (Luz).

Debatía conmigo mismo, qué iba a ser de mi.
Qué podría pasar conmigo.
Qué habrá sido de mi al dejar de aparecer un día más en la faz terrestre...

Y ahí estaba la luz.
Mi luz favorita, titilando, titilando para mi, como suele hacer todos los días después de las 7:01 de la noche.

Inhalaba aire contaminado, que me llenaba los pulmones cada célula desde la nariz hasta los bronquios.
Y no sólo pensaba en mi.
También estabas tú ahí.
Como si te quisiera invocar de mis recuerdos evocados, y aspirar tu aroma, que me conmovía y me estremecía con tan sólo percibirlo de lejos.
O ver tu mirada sobre la mía, y un sinfín de revoloteos en mis entrañas, que me causan un gozo activo...increíble.

Pero no estás.
Habrá que resignarme a pensarte solamente, mi imaginación no te quiere conmigo.
Y me enojo con ella.
Me enojo con todo, porque aunque tú y yo, estemos bajo la misma luna, bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire, bebiendo de la misma agua, la distancia es lo que nos separa, pero a la vez, nos une.
Como un suspiro a un pensamiento, como una flor a la primavera.

La luz titilaba todavía, y casi eran ya las 9:00 pm.
Titila cada violentamente cada vez más, pero esta vez, ha llegado a apagarse.
Se fué.
Se disipó.
Se desapareció de mis ojos, en un abrir y cerrar de párpados, se fué, como mi meditación sobre mi vida, tu vida, y la distancia que nos une, y asímismo, nos separa...


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