domingo, 17 de febrero de 2013

Contagio Mental.

¿De dónde vienen todos aquellos pensamientos que uno genera cada vez que se tienen problemas semi graves?

La persona crea los pensamientos de vacío, melancolía, soledad, autodestrucción, etc. cada vez que está pasando pro una situación difícil. Esto se debe en parte a la influencia social y al contexto en que la persona vive, pues la sociedad misma moldea al sujeto a crear éste tipo de cogniciones.
¿Por qué?
Es a través de los medios de comunicación, que hacen vulnerable a la persona mentalmente hablando, pues por medio de la música, películas, libros, internet, etc.
Esto sin embargo no está mal, pues entre todos los humanos de determinada sociedad tienen un alma colectiva, como diría Le Bon, o un inconsciente colectivo, a palabras de Carl Jung.
Se comparten modos de pensar, de vestir e incluso de sentir.
Pasemos a un análisis más filosófico-moral del asunto:
¿Qué es lo que se debería hacer? ¿Está o no mal?

No hay ninguna ley en el universo que dicte que se deba o no hacer el seguir el comportamiento de las masas, ni tampoco el analisis moral de juzgar el la conducta moral del asunto.
Sin embargo, socialmente, a la persona 'original' (y digo original, porque así es como se le etiqueta finalmente a la persona con un alto nivel de raciocinio y que sobresale entre los demás) se le brinda más crédito por parte de las demás personas que le rodean.

No obstante, está el ser fanfarrón y alardear ser original, que es otro tipo muy poco valorable de etiqueta.
El hecho de presumir el conocimiento no te hace un ser sabio, te hace un ignorante ególatra.

Como conclusión, cabe mencionar que el seguir a las masas no te hace malo, pero no augura un cambio rápido.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Entre habladurías y un rayo de sol.

Vime entonces, casi una hora después de mediodía, entre habladurías y un rayo de sol caliente, que me perforaba los poros y me hacía sentir cálido, irónicamente, en un invierno de soledad.

Las palabras fluían a través de cada uno de los seres hallados en aquel espacio, diciendo, contando, mofándose no sé de qué cosa, no prestaba entonces mucha atención, mi mente tenía borbotones de ideas, y con cualquier palabra era suficiente para vagar en otro mundo, parasitando los peligros de la vida real, y anclandome a mis pensamientos, donde mi refugio es bien cimentado, donde por lo visto, no había sol.

Entonces apareció.
No sé de dónde vino.
Ni porqué.
No la vi aproximarse sino hasta que estaba a unos cuantos codos de mi, ¿qué era aquel brillo en mis ojos?
¿Cuál era la razón de su resplandecencia?
¿Era un efecto solar lo que causaba aquel eclipse en su silueta?
Me cierro a la posibilidad de un efecto óptico, era mi noción, mi percepción de su persona, la que me hacía verla de manera tan sorprendente.

¡Ah, truenos y relámpagos, quiébrenme si estoy soñando, se acerca a mi!

¡Toma mi mano! ¡Tómala! ¡Tómala fuerte y no la sueltes! ¡Quiero perpetuar este momento en una mirada, en una caricia, en una palabra, en un parpadeo, en un simple segundo, que me enriquecería mi año entero!

Se apagan las voces a mi alrededor.
Sólo oía la suya.
¿Por qué?
¿Qué hacía enmudecer las voces de todo aquel ser humano menos la suya?
¿Era acaso, mi mente, haciendome sus clásicas jugarretas?

No era así.
Ese era el efecto que tenía en mi.

Súbitamente...al tocarme ella, sentí un revoloteo tormentoso emanando de mi cuerpo.
¿Qué habría sido, aquel hechizo tan poderoso?

¿Y esas incontenibles ganas de tomar su barbilla con mis manos, y dirijirle su mirada a mis ojos?

Casi inperceptible, estaba despidiendo su aroam natural, con el que bastó tan sólo una calada de viento para que me embriagase al más alto nivel.

Ya no podía escapar más hacia mis pensamientos, no los necesitaba en ese momento.
Ya había sol ahí dentro, ya había luz.

Sin embargo...el intercambio de palabras no duró mucho.
Tenía que irse. Por ahora. ¿Por ahora?

Eso no lo sé.
Ya pronto sabré que me depara el futuro, qué tendrá servido en la mesa el destino.

Y abriendo los brazos, como si pudiese volar...

Me fuí también yo.




martes, 5 de febrero de 2013

A la llegada del verano.

A tu llegada, a la llegada del verano.
Quiero ver sonriente el sol,
Haciendo muecas divertidas, oh, mi hermano.
Tomando tus rayos, tomando tu rol.

Soñando despierto, viviendo esperanzas descontinuadas,
aparcarás en mi soledad, despacio.
Te extraño, lo digo a caladas,
la hierba se consume, concluyendo mi prefacio.

¿Tomaremos otro camino? ¿Hallaremos una nueva ruta?
Sé la lluvia de mi verano, sé los rayos de un invierno cálido.
Tan frío, tan melancólico, tanto, que me inmuta.
Y rozas mi cara, con tus manos, actúo pálido.

Ya habremos tomado decisiones,
O un camino distinto,
Pues somos conjuraciones,
De un amor de laberinto.