sábado, 26 de enero de 2013

Nota de un suicida.

¿Acaso creés que estando en la perdición total, viviendo el infierno de otro mundo, serías feliz?
No es así.
La realidad no es como uno parece, y aunque uno dude de uno mismo siempre acabará por traicionarse.
Segundo tras segundo pronto cada quién se da cuenta de su modo de vida, distino, y el rumbo diferente que toma cada persona, de acuerdo a su personalidad.
Yo vivo en la oscuridad, en la sombra, en la apatía y el engaño, en la melancolía y monotonía eterna.
¿Sería de tu agrado verme sonriente, como cualquier otra persona?
Me he de repetir, mil y un veces que soy no más que una plaga.
Destinado a la condenación infernal terrestre, que me hace débil, y fuerte para continuar hacia el vacío.

Poco a poco las expectativas se desvanecen de cada uno viviendo en éste planeta, maldiciendo una y otra vez lo que uno desea y no se cumple, lo que uno quiere y no obtiene, ¿qué caso tiene de todas formas?

¡Maldita sea mi existencia!
¡Me he fallado yo mismo!
¡Me he apuñalado por mi espalda UNA VEZ MÁS!

Hoy mis lágrimas recorren cada centímetro de mi rostro, y se deslizan hasta caer en el suelo, hasta desaparecer.

¿Cuánto tiempo tardará más mi persona en entender que recorro este mundo haciendo daño?
¿Cuánto más?
¿Qué más se necesita para hacerme caer por mi cuenta, y destriparme hasta la muerte?

Lo suficiente, es hora de partir.
He fallado como protector, como caballero, y como amigo.
Las promesas rotas sólo corrompen mi alma una vez más, y las lenguas que me rodean hablarán maldiciones de mi persona hasta el último de sus anocheceres.
¿Qué será de mi, vuestro humilde narrador?
¡No habrá espacio para el último círculo! ¡Ni para la mismísima boca del demonio, rejurgitándome por la eternidad!

Ah...mi amiga la colorada, brotando de mis interiores, consolándome.
Es hora de partir...

martes, 15 de enero de 2013

He used to talk.

Since we met, we were happy.
Many nights he was trapped in his room writing just for me.

I don't know what to think today.
He never goes out. Even for food. I ignore if he's starving. I'm afraid to lose him.
He was young.
His hair was long.
And in the middle of the night, a light brighted the room where he was living, and I only saw his shadow, seeing how he walked in the room, for hours.
After that, he just grabbed a pen, and started to writing.
I set my alarm once, just to see how much time he was spending writing things that I don't know.
It was 2:00 am when he lit a candle, and started to write.
Then, at 6:00 am, the light was still there. And he was still writing,
What the hell does he write?
I want to know.
Why he never run out of ink?
Or food?
Or...himself.

The day we met, he was smiling, speaking words normally, as we hug and telling us how we love us.
I tried calling him, but he didn't answer.
I tried knocking his door, but I only heard some weird noises behind the door, he never opened it.

Also, I tried calling the police, just for being sure. They went to his room, and he talked with them, I don't know what he said to them, they don't want to tell me.

I'm scared.


I don't know what is he doing behind that window.

I think he is planning something.
I don't know what to think.
I'm confused.

Two months later...I watched his windows again, the light was there, and he was, too, but he was not writing.
He was leaning in his arms, I think he was crying.
That broke my heart in a half.

I went out, and when I came to his room, I didn't heard nothing. No more weird noises.
I tried lockpicking, but I failed.

—OPEN THE DOOR, IT'S ME, OPEN IT NOW!— I yelled, crying.

Then the door opened.
But he didn't opened it.

It was a machine.

And he was there...

Lying in the gruond, crying inconsolably.
I was amazed, and very scared.

Quickly I take him in my arms, and asked what happened.
When he saw me at the eyes, he only cried more and more. He didn't got tired.

I took a look at his room, and I was afraid.
A lot of books, a thousand paper with poetry in it. 
His desk was covered with blood, and I screamed.
His chest was covered in hot blood.

He killed himself.
I don't know why.

He only looked my in the eyes, and smiled.



I'm alone again.


martes, 8 de enero de 2013

La Carta.

Se trasladaba a infinitos horizontes, la muchacha, con sus dos décadas, haciéndose pasar por princesa, caballero, reina, bufón, hada y demás personajes ficticios que alumbran la inocencia del infante en desarrollo.

Y esa tarde, soleada, como solía estar en aquellos lugares, sopló un viento abrasador y gélido, súbitamente, ésta mujer se conmocionó, pues al voltear para atrás había una parvada, que se acercaba a sus ropas, y la tumbarían como el iceberg cae al mar.

¿Qué podía hacer en su defensa?
¡Corre, muchacha del vestido azul! ¡Corre, que las aves te alcanzan!

Ansiosa de llegar a un confortable sitio, lejos de el corte de viento que la asustó cual espantapájaros a medianoche, recogió su libro de la tierra, y de un salto echó a correr.

Sus fuerzas se terminan, su respiración se acorta, su palpitar de acelera, y ella en un parpadeo cae al suelo, soltando su colección de historias con la mano que lo sostenía, y de lleno se precipita en la tierra, sólida tierra.
La muchacha del vestido, cae inconsciente.

¿Qué podía hacer ella en contra de la fuerza que la obligaba a caer?
¡Detente, muchacha del vestido azul! ¡Detente, que pudieras morir!

Era todo negro, o blanco, o incoloro, no importa.
Es un sueño, y de cualquier manera ella no lo recordará.
Se alcanzan a vislumbrar líneas, sombras, figuras, colores, olores, sonidos y sabores.
¿Tienes alguna idea de lo que significaba estar en un sueño tan bizarro como el de la muchacha del vestido azul?

Se abría la luz, abrían las cortinas del telón, y entonces, ella.
Ella era.
Estaba.
Fué.
Será.

¿Por qué?
Nadie lo sabe.

Se percataba de que era su realidad, su percepción interna del mundo en el que día a día ella respira, sólo que era más diferente de lo que creía, dueña de su propio universo, inmersa en pensamientos de colores y burbujas atrapantes de ensueño.

¿Qué podía hacer ella en aquel lugar?
¡Explora, muchacha del vestido azul! ¡Explora, que pronto despertarás!

Describir su sitio en su mente abstracta es tan imposible como el color novísimo de Dios.
Cada cabeza es un mundo, cada mente tiene un alma, y cada cuerpo tiene un corazón.

No es nada diferente. Pero no es igual a los demás.

Mientras ella camina por los bastos valles de caramelo y melcocha que rodeaban su realidad interna, su cuerpo, azotado en el césped de una realidad compartida estaba llena de aves, viéndola, como si fuera su próximo alimento, ¿sería así?
De cualquier modo, todo en su mundo florecía incesantemente, como si fuera un jardín de la eterna primavera, un copo de nieve que jamás llegaría a tocar los suelos, un mar sin fronteras.
Pero es hora de despertar. Ya no puedes estar más aquí por el momento.

¡Despierta, muchacha del vestido azul! ¡Despierta o serás devorada!

Su perfil encantador se alza en el umbral del despertar y abre los ojos.
Completamente enseguida, las aves a su alrededor se echan a volar a todas direcciones, como si dijeran "¡Aquí no ha pasado nada, vamonos todos y todas!"

Y maldiciendo la tierra y una piedra por ahí, haciéndose la disimulada, siendo ésta la culpable de la caída, ella nota una mancha blanca del otro lado de su mirada.

Un ave.

Ésta no se ha ido.

"¡Shoo! ¡Largo de aquí! ¿Acaso crees que soy comida, o algo parecido?"

Sí. Eso que tiene la pequeñita mancha blanca, es una carta. Escrita por los cielos, envuelta por las nubes y enviada por las aves, para hacertela llegar, a tí, justo a tí.

Tomándola en manos, la observa, y reparó ver su nombre escrito en la superficie.

Con el sol aún a punto de partir, el viento ausente, y un frío extraño, ella abre la carta.
Sus ojos estan abiertos como si hubiera visto un fantasma, pero no ha sido así...
Alguien sabe de tí, oh, muchacha del vestido azul.



 
"Abandóname antes de decirme que me amas, de otro modo, sabre que es así."