martes, 27 de agosto de 2013

Epístola de la desesperanza.

Me ví involucrado en una serie de pensamientos tan dramáticos como inocentes.
Porque yo desde ahora, dejé de creer.

No creo en mi mismo.
No creo en tu persona.
No creo en la humanidad, así como no creo en nuestro destino.

Caminamos todos a una misma dirección,
Condenados a un sendero eterno,
El camino mismo hacia la destrucción.
La vida ya no resplandece, es un pasaje directo al infierno.

No creo en los árboles.
No creo en la tierra.
No creo en el viaje.
No creo en el tiempo.

No creo en la luz.
No creo en la oscuridad,
No creo en el sol, ni en la luna,
Asi como no creo en mis pasos al caminar.

No creo en el agua,
No creo en el viento,
No creo en el fuego,
Ni creo en el intento.

No creo en la muerte,
No creo en el nacimiento,
No creo en la salúd,
Ni creo imaginarme dentro de un ataúd.

No creo en las estrellas,
No creo en cielo.
No creo en el día,
No creo en el consuelo.

No creo en el amor,
No creo en el celo,
No creo en tu mirada,
Ni creo en tu piel de terciopelo.

No creo en mi destino,
Ni creo en un final.
No creo en un principio,
Ni creo en una señal.

No creo en la verdad,
No creo en el impostor.
No creo en la mentira,
Así como no creo en el delator.

No creo en el aroma,
No creo en la atracción.
No creo en la compañía,
Ni creo en el corazón.

No creo en la complejidad,
No creo en la sencillez,
No creo en la humildad,
No creo en la vejez.

No creo en la muerte,
No creo en la descomposición.
No creo en la alegría,
Ni tampoco en la canción.

Si no creo, es porque la creencia me limita.
Si creo es porque me somete.

Me desenvuelo en un paisaje de mentiras.
De ahí, hasta mi desaparición.



domingo, 25 de agosto de 2013

Sobredosis.

Me sofoco, me hundo.
Todo y todos acabarán con mi existencia.

Cuando dormía, las cosas eran distintas...
Me parecía oír de un modo tan profundo cada latido de mi corazón, la sangre fluir por mis arterias, el aire viajando por mis pulmones, y una lágrima que caía directamente al suelo, como si un trueno castigara el árbol inocente en el bosque más olvidado de la tierra.

Pasaron segundos tan rápido como flechas.
Y abrí los ojos.
Para cuando mis retinas podían capturar luz, recordé que hacía yo en aquel lugar.

Diversos tubos metálicos finos con líquido extraño que descansaban en el suelo, como si el orgasmo les hubiera llenado de éxtasis y quedaran inmóviles ante el sacrificio.
Y filtros de algodón de un aroma nauseabundo, decenas, decenas de ellos.
Un pequeño vaso roto en la mesa, allí, junto al reloj.
Todavía sangrando de whisky.

Tenía moretones en el antebrazo, y las manos calcinadas.
Malolientes.
Desagradables.

Era todo oscuridad, soplaba un viento violento, pero común para mi, la monotonía reinaba para entonces.
Unos breves acordes todavía resonaban como una reverberacion en mi inconsciente...

¿Qué sucedió?
No lo recuerdo.

Soy víctima de un ataque de pánico e inquisidor de mi propia existencia.
Soy una maldición de brujo de antaño, y caldero de magia demoniaca.
Soy humo y ceniza enfermizo, pero también soy fuego que quema y lastima a aquel quien me toca.

Acepto mi castigo, soy la penitencia viviente.

Mis pies me arden.
Y mi cabeza da vueltas...
Y mis manos tienen líquido de vida...
Y mis ojos me punzan...
Y mi realidad me duele.

Miro por la ventana y todo ha seguido igual.
Nadie se percata...Y de pronto lo recuerdo todo.






jueves, 16 de mayo de 2013

Biografía, mi vida en líneas.

Me dijeron que soy hombre.
Que tengo un nombre.
Que tengo que hacer un papel, y heme aquí, día tras día desempeñándolo.
Hay gente que pudiera asegurar que algún día me vió, sin emabrgo, esta la otra parte, quienes no me conocen.

Mi vida se resume en una canción de Explosions In The Sky, o quizá en alguna novela clásica, y quién sabe, también podría verse reflejados mis días en una película de los 50's.
Soy un muchacho, de una veintena de edad, arreglándomelas para salir del mundo, y volver a entrar a él intermitentemente, queriendo analizar todo lo que sucede a mis alrededores.

Soy un misterio, un enigma; a veces...hasta yo mismo no sé quien soy, qué soy, qué siento, por qué soy.

Sueño todos los días con despertar de verdad, darme cuenta que mis ojos cerrados siempre estan, que las voces a mi alrededor sí las puedo oir, y los ojos ajenos sí me pueden ver.
Al final del día, muchas veces pienso que debí quedarme dormido.

Soy un enfermo, un soñador, un trastornado, un ejemplo de vida.

Podría dictar todos los hechos de mi vida en tan sólo una melodía de piano o violín, el problema es ¿quién lo escucharía?

Y de eso podría no parecer problema alguno, puesto que vivo tan metido en mi burbuja, que podría olvidárseme compartir la famosa melodía.

Estudio el comportamiento humano, los pensamientos, porque si hay algo más complejo que el misterio de mi mísmo, es el gran y místico secreto que contiene la mente.

Muy la mayoría de mi tiempo estoy angustiado ante la vida, aunque sin miedo a morir.

La comida me gusta, pero no toda.

La música, las artes y la psicología son mis tres grandes pasiones, en ellas me refugio día tras día, como si fuera un oasis al que vuelvo diariamente, queriéndome ocultar de mi mismo, y de los demás.

Nací llorando, gritando y empapado de sangre, a veces me gusta pensar que así también voy a morir.

Recorro el mundo como un fugitivo, escapo de la rutina como un animal huye de su presa, animo mis emociones como si fuera mi último día sobre la luna, y río, lloro, grito, me enojo, como si el amor más puro me concediera la capacidad de expresarme en un óleo ilimitado con pintura de colores infinitos.

Soy un hombre, eso me han dicho.
Dicen que estoy bien.
También hay gente que por lo menos sabe mi nombre, y sabe que por ahí caminé, por el sendero de la vida que me espera, y de la que ya fué.


domingo, 12 de mayo de 2013

Sin título (Luz).

Debatía conmigo mismo, qué iba a ser de mi.
Qué podría pasar conmigo.
Qué habrá sido de mi al dejar de aparecer un día más en la faz terrestre...

Y ahí estaba la luz.
Mi luz favorita, titilando, titilando para mi, como suele hacer todos los días después de las 7:01 de la noche.

Inhalaba aire contaminado, que me llenaba los pulmones cada célula desde la nariz hasta los bronquios.
Y no sólo pensaba en mi.
También estabas tú ahí.
Como si te quisiera invocar de mis recuerdos evocados, y aspirar tu aroma, que me conmovía y me estremecía con tan sólo percibirlo de lejos.
O ver tu mirada sobre la mía, y un sinfín de revoloteos en mis entrañas, que me causan un gozo activo...increíble.

Pero no estás.
Habrá que resignarme a pensarte solamente, mi imaginación no te quiere conmigo.
Y me enojo con ella.
Me enojo con todo, porque aunque tú y yo, estemos bajo la misma luna, bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire, bebiendo de la misma agua, la distancia es lo que nos separa, pero a la vez, nos une.
Como un suspiro a un pensamiento, como una flor a la primavera.

La luz titilaba todavía, y casi eran ya las 9:00 pm.
Titila cada violentamente cada vez más, pero esta vez, ha llegado a apagarse.
Se fué.
Se disipó.
Se desapareció de mis ojos, en un abrir y cerrar de párpados, se fué, como mi meditación sobre mi vida, tu vida, y la distancia que nos une, y asímismo, nos separa...


martes, 23 de abril de 2013

Amarguras...

La velada es corta, pero inacabable cuando te pienso.
La velada es dulce, pero amarga al saber que tú no estás.
La velada es descanso, pero fatiga, al no poderte encontrar.
Mi velada, mi noche, mi luna llena, es una disputa constante de dos bestias, de mis fuerzas de ir por tí, y una templanza extraña de mantenerme en equilibrio...hasta que llegue nuestra hora.

Pasan las horas, segundos e instantes, y tú sigues ahí...como el mar, inmenso. Siendo tú mi pensamiento más frecuente.

¿A dónde se habrá ido mi querer pensar en otra cosa, si a dondequiera que veo, estás tú...?

Estoy nostalgico, melancólico, y preocupado.
La vida es un círculo.
Giras...caes...no sabes cuándo llegarás a no no sabes donde.
Sin embargo, nosotros nos hemos encontrado por casualidad, y de todas las casualidades que me han sucedido...tú eres mi favorita.
Hoy me he acordado de tí. Como un necio, sigo pensándote, hasta que el clímax de mis pensamientos me hacen soñar de manera ortodoxa y erótica contigo.
 
Te quiero como el viento ahulla a la luna, de manera que cada que sopla...le dedica una canción a su sonriente faz, amamantada por el brillo solar.

Te amo como el ave enjaulada añora la libertad, como si soñara que sus plumas caen al compás del revoloteo rutinario matutino. 
 
Hazme piedra, trasfórmame en material eterno, donde pueda alimentarme hasta la embriaguez de tu presencia.
Perpetúame, perpetuémonos.
Quiero morir de cáncer y no amor.
Quiero vivir de tí y no de los demás.
Quiero ser yo mismo, antes que cualqueir otra persona.
Dime que me amas, así como yo te amo.
Inocentemente, realmente, incondicionalmente y de la manera más pura.
Pronto, se desvelará la capa que guarda mis límites, las fronteras sólo serán palabras, y la distancia sólo será cuando no toque tu piel.
Así mismo, te susurraría que te amo el mismo número de veces que se repiten tus cabellos...

Habremos sido recuerdos.
Habremos sido conocidos.
Y seremos más que dos personas en el verano más desgarrador del milenio donde supe que estabas tú.
 

 "Olvidémonos ahora, antes de que la amargura nos haga odiarnos, con la misma fuerza que nos unimos."

domingo, 17 de febrero de 2013

Contagio Mental.

¿De dónde vienen todos aquellos pensamientos que uno genera cada vez que se tienen problemas semi graves?

La persona crea los pensamientos de vacío, melancolía, soledad, autodestrucción, etc. cada vez que está pasando pro una situación difícil. Esto se debe en parte a la influencia social y al contexto en que la persona vive, pues la sociedad misma moldea al sujeto a crear éste tipo de cogniciones.
¿Por qué?
Es a través de los medios de comunicación, que hacen vulnerable a la persona mentalmente hablando, pues por medio de la música, películas, libros, internet, etc.
Esto sin embargo no está mal, pues entre todos los humanos de determinada sociedad tienen un alma colectiva, como diría Le Bon, o un inconsciente colectivo, a palabras de Carl Jung.
Se comparten modos de pensar, de vestir e incluso de sentir.
Pasemos a un análisis más filosófico-moral del asunto:
¿Qué es lo que se debería hacer? ¿Está o no mal?

No hay ninguna ley en el universo que dicte que se deba o no hacer el seguir el comportamiento de las masas, ni tampoco el analisis moral de juzgar el la conducta moral del asunto.
Sin embargo, socialmente, a la persona 'original' (y digo original, porque así es como se le etiqueta finalmente a la persona con un alto nivel de raciocinio y que sobresale entre los demás) se le brinda más crédito por parte de las demás personas que le rodean.

No obstante, está el ser fanfarrón y alardear ser original, que es otro tipo muy poco valorable de etiqueta.
El hecho de presumir el conocimiento no te hace un ser sabio, te hace un ignorante ególatra.

Como conclusión, cabe mencionar que el seguir a las masas no te hace malo, pero no augura un cambio rápido.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Entre habladurías y un rayo de sol.

Vime entonces, casi una hora después de mediodía, entre habladurías y un rayo de sol caliente, que me perforaba los poros y me hacía sentir cálido, irónicamente, en un invierno de soledad.

Las palabras fluían a través de cada uno de los seres hallados en aquel espacio, diciendo, contando, mofándose no sé de qué cosa, no prestaba entonces mucha atención, mi mente tenía borbotones de ideas, y con cualquier palabra era suficiente para vagar en otro mundo, parasitando los peligros de la vida real, y anclandome a mis pensamientos, donde mi refugio es bien cimentado, donde por lo visto, no había sol.

Entonces apareció.
No sé de dónde vino.
Ni porqué.
No la vi aproximarse sino hasta que estaba a unos cuantos codos de mi, ¿qué era aquel brillo en mis ojos?
¿Cuál era la razón de su resplandecencia?
¿Era un efecto solar lo que causaba aquel eclipse en su silueta?
Me cierro a la posibilidad de un efecto óptico, era mi noción, mi percepción de su persona, la que me hacía verla de manera tan sorprendente.

¡Ah, truenos y relámpagos, quiébrenme si estoy soñando, se acerca a mi!

¡Toma mi mano! ¡Tómala! ¡Tómala fuerte y no la sueltes! ¡Quiero perpetuar este momento en una mirada, en una caricia, en una palabra, en un parpadeo, en un simple segundo, que me enriquecería mi año entero!

Se apagan las voces a mi alrededor.
Sólo oía la suya.
¿Por qué?
¿Qué hacía enmudecer las voces de todo aquel ser humano menos la suya?
¿Era acaso, mi mente, haciendome sus clásicas jugarretas?

No era así.
Ese era el efecto que tenía en mi.

Súbitamente...al tocarme ella, sentí un revoloteo tormentoso emanando de mi cuerpo.
¿Qué habría sido, aquel hechizo tan poderoso?

¿Y esas incontenibles ganas de tomar su barbilla con mis manos, y dirijirle su mirada a mis ojos?

Casi inperceptible, estaba despidiendo su aroam natural, con el que bastó tan sólo una calada de viento para que me embriagase al más alto nivel.

Ya no podía escapar más hacia mis pensamientos, no los necesitaba en ese momento.
Ya había sol ahí dentro, ya había luz.

Sin embargo...el intercambio de palabras no duró mucho.
Tenía que irse. Por ahora. ¿Por ahora?

Eso no lo sé.
Ya pronto sabré que me depara el futuro, qué tendrá servido en la mesa el destino.

Y abriendo los brazos, como si pudiese volar...

Me fuí también yo.




martes, 5 de febrero de 2013

A la llegada del verano.

A tu llegada, a la llegada del verano.
Quiero ver sonriente el sol,
Haciendo muecas divertidas, oh, mi hermano.
Tomando tus rayos, tomando tu rol.

Soñando despierto, viviendo esperanzas descontinuadas,
aparcarás en mi soledad, despacio.
Te extraño, lo digo a caladas,
la hierba se consume, concluyendo mi prefacio.

¿Tomaremos otro camino? ¿Hallaremos una nueva ruta?
Sé la lluvia de mi verano, sé los rayos de un invierno cálido.
Tan frío, tan melancólico, tanto, que me inmuta.
Y rozas mi cara, con tus manos, actúo pálido.

Ya habremos tomado decisiones,
O un camino distinto,
Pues somos conjuraciones,
De un amor de laberinto.


sábado, 26 de enero de 2013

Nota de un suicida.

¿Acaso creés que estando en la perdición total, viviendo el infierno de otro mundo, serías feliz?
No es así.
La realidad no es como uno parece, y aunque uno dude de uno mismo siempre acabará por traicionarse.
Segundo tras segundo pronto cada quién se da cuenta de su modo de vida, distino, y el rumbo diferente que toma cada persona, de acuerdo a su personalidad.
Yo vivo en la oscuridad, en la sombra, en la apatía y el engaño, en la melancolía y monotonía eterna.
¿Sería de tu agrado verme sonriente, como cualquier otra persona?
Me he de repetir, mil y un veces que soy no más que una plaga.
Destinado a la condenación infernal terrestre, que me hace débil, y fuerte para continuar hacia el vacío.

Poco a poco las expectativas se desvanecen de cada uno viviendo en éste planeta, maldiciendo una y otra vez lo que uno desea y no se cumple, lo que uno quiere y no obtiene, ¿qué caso tiene de todas formas?

¡Maldita sea mi existencia!
¡Me he fallado yo mismo!
¡Me he apuñalado por mi espalda UNA VEZ MÁS!

Hoy mis lágrimas recorren cada centímetro de mi rostro, y se deslizan hasta caer en el suelo, hasta desaparecer.

¿Cuánto tiempo tardará más mi persona en entender que recorro este mundo haciendo daño?
¿Cuánto más?
¿Qué más se necesita para hacerme caer por mi cuenta, y destriparme hasta la muerte?

Lo suficiente, es hora de partir.
He fallado como protector, como caballero, y como amigo.
Las promesas rotas sólo corrompen mi alma una vez más, y las lenguas que me rodean hablarán maldiciones de mi persona hasta el último de sus anocheceres.
¿Qué será de mi, vuestro humilde narrador?
¡No habrá espacio para el último círculo! ¡Ni para la mismísima boca del demonio, rejurgitándome por la eternidad!

Ah...mi amiga la colorada, brotando de mis interiores, consolándome.
Es hora de partir...

martes, 15 de enero de 2013

He used to talk.

Since we met, we were happy.
Many nights he was trapped in his room writing just for me.

I don't know what to think today.
He never goes out. Even for food. I ignore if he's starving. I'm afraid to lose him.
He was young.
His hair was long.
And in the middle of the night, a light brighted the room where he was living, and I only saw his shadow, seeing how he walked in the room, for hours.
After that, he just grabbed a pen, and started to writing.
I set my alarm once, just to see how much time he was spending writing things that I don't know.
It was 2:00 am when he lit a candle, and started to write.
Then, at 6:00 am, the light was still there. And he was still writing,
What the hell does he write?
I want to know.
Why he never run out of ink?
Or food?
Or...himself.

The day we met, he was smiling, speaking words normally, as we hug and telling us how we love us.
I tried calling him, but he didn't answer.
I tried knocking his door, but I only heard some weird noises behind the door, he never opened it.

Also, I tried calling the police, just for being sure. They went to his room, and he talked with them, I don't know what he said to them, they don't want to tell me.

I'm scared.


I don't know what is he doing behind that window.

I think he is planning something.
I don't know what to think.
I'm confused.

Two months later...I watched his windows again, the light was there, and he was, too, but he was not writing.
He was leaning in his arms, I think he was crying.
That broke my heart in a half.

I went out, and when I came to his room, I didn't heard nothing. No more weird noises.
I tried lockpicking, but I failed.

—OPEN THE DOOR, IT'S ME, OPEN IT NOW!— I yelled, crying.

Then the door opened.
But he didn't opened it.

It was a machine.

And he was there...

Lying in the gruond, crying inconsolably.
I was amazed, and very scared.

Quickly I take him in my arms, and asked what happened.
When he saw me at the eyes, he only cried more and more. He didn't got tired.

I took a look at his room, and I was afraid.
A lot of books, a thousand paper with poetry in it. 
His desk was covered with blood, and I screamed.
His chest was covered in hot blood.

He killed himself.
I don't know why.

He only looked my in the eyes, and smiled.



I'm alone again.


martes, 8 de enero de 2013

La Carta.

Se trasladaba a infinitos horizontes, la muchacha, con sus dos décadas, haciéndose pasar por princesa, caballero, reina, bufón, hada y demás personajes ficticios que alumbran la inocencia del infante en desarrollo.

Y esa tarde, soleada, como solía estar en aquellos lugares, sopló un viento abrasador y gélido, súbitamente, ésta mujer se conmocionó, pues al voltear para atrás había una parvada, que se acercaba a sus ropas, y la tumbarían como el iceberg cae al mar.

¿Qué podía hacer en su defensa?
¡Corre, muchacha del vestido azul! ¡Corre, que las aves te alcanzan!

Ansiosa de llegar a un confortable sitio, lejos de el corte de viento que la asustó cual espantapájaros a medianoche, recogió su libro de la tierra, y de un salto echó a correr.

Sus fuerzas se terminan, su respiración se acorta, su palpitar de acelera, y ella en un parpadeo cae al suelo, soltando su colección de historias con la mano que lo sostenía, y de lleno se precipita en la tierra, sólida tierra.
La muchacha del vestido, cae inconsciente.

¿Qué podía hacer ella en contra de la fuerza que la obligaba a caer?
¡Detente, muchacha del vestido azul! ¡Detente, que pudieras morir!

Era todo negro, o blanco, o incoloro, no importa.
Es un sueño, y de cualquier manera ella no lo recordará.
Se alcanzan a vislumbrar líneas, sombras, figuras, colores, olores, sonidos y sabores.
¿Tienes alguna idea de lo que significaba estar en un sueño tan bizarro como el de la muchacha del vestido azul?

Se abría la luz, abrían las cortinas del telón, y entonces, ella.
Ella era.
Estaba.
Fué.
Será.

¿Por qué?
Nadie lo sabe.

Se percataba de que era su realidad, su percepción interna del mundo en el que día a día ella respira, sólo que era más diferente de lo que creía, dueña de su propio universo, inmersa en pensamientos de colores y burbujas atrapantes de ensueño.

¿Qué podía hacer ella en aquel lugar?
¡Explora, muchacha del vestido azul! ¡Explora, que pronto despertarás!

Describir su sitio en su mente abstracta es tan imposible como el color novísimo de Dios.
Cada cabeza es un mundo, cada mente tiene un alma, y cada cuerpo tiene un corazón.

No es nada diferente. Pero no es igual a los demás.

Mientras ella camina por los bastos valles de caramelo y melcocha que rodeaban su realidad interna, su cuerpo, azotado en el césped de una realidad compartida estaba llena de aves, viéndola, como si fuera su próximo alimento, ¿sería así?
De cualquier modo, todo en su mundo florecía incesantemente, como si fuera un jardín de la eterna primavera, un copo de nieve que jamás llegaría a tocar los suelos, un mar sin fronteras.
Pero es hora de despertar. Ya no puedes estar más aquí por el momento.

¡Despierta, muchacha del vestido azul! ¡Despierta o serás devorada!

Su perfil encantador se alza en el umbral del despertar y abre los ojos.
Completamente enseguida, las aves a su alrededor se echan a volar a todas direcciones, como si dijeran "¡Aquí no ha pasado nada, vamonos todos y todas!"

Y maldiciendo la tierra y una piedra por ahí, haciéndose la disimulada, siendo ésta la culpable de la caída, ella nota una mancha blanca del otro lado de su mirada.

Un ave.

Ésta no se ha ido.

"¡Shoo! ¡Largo de aquí! ¿Acaso crees que soy comida, o algo parecido?"

Sí. Eso que tiene la pequeñita mancha blanca, es una carta. Escrita por los cielos, envuelta por las nubes y enviada por las aves, para hacertela llegar, a tí, justo a tí.

Tomándola en manos, la observa, y reparó ver su nombre escrito en la superficie.

Con el sol aún a punto de partir, el viento ausente, y un frío extraño, ella abre la carta.
Sus ojos estan abiertos como si hubiera visto un fantasma, pero no ha sido así...
Alguien sabe de tí, oh, muchacha del vestido azul.



 
"Abandóname antes de decirme que me amas, de otro modo, sabre que es así."