domingo, 29 de abril de 2012

Y tu, que nunca miraste a las nubes...

El día no ha comenzado, aún, según decía mi reloj biológico desde que desperté de manera súbita, espontánea y de forma estruendosa a las 5 horas con diecinueve minutos de la madrugada. No tenía opción, era como si este suceso estuviera determinado por mi propio futuro, pasado, ahora entonces.

Las cobijas, frías. Y el amplio velo nocturno reina sobre mi ciudad, y varias, aún, con el mismo huso horario. Ya no sentía. Desde ahí cambia todo, e inicia un pequeño recorrido para acaparar con mis ojos la existencia solar, sin embargo, a esta hora, dudo muchísimo que salga el sol.
Me levanto y entreabro media cortina roja, a mi derecha, la noche aún vive, como era de parecer, puedo observar entonces los árboles moviendose al ritmo intenso pero suave de el viento en domingo.
"Si a los diez minutos no se concibe el sueño, párese" decía algo recordando arduamente. Está bien, vámonos de aquí.

Pasemos al baño primero, pues, más tarde podremos apacentar el vicio. Tomo algo de ropa y me cubro con ella el cuerpo. Se supondría que haría frío, pero ya no lo siento, no lo recuerdo haber sentido.

Todo se ve mejor ahora, me decían mis gafas. y el reloj no lo iba a necesitar por ahora. Me dirigí hacia los escalones, pero no enciendo la luz de ellos.
Algo va a entrar por la puerta de la cocina. Y suena la chapa de la puerta principal, lo cual me alerta un poco, en busca de algo de comer, fallo, beber no quiero.
Fijo mi vista entonces en mi caballero, él ahí esta todas las noches y días, velando la guardia en mi escritorio, su vista es firme, con una postura erguida que me hace recordar. Su hacha, no la necesitará.

La miel de la pipa está escurriendose de la boquilla, la curación todavía no está lista. Mi billetera no tiene un solo centavo en las bolsas, la navaja, ahí está, reposando, y un perfume también.
Abro un cajón principal y hallo una cajetilla de cigarros, la debí dejar la noche anterior aquí, pensé.
Quizá sea hora para quererme un poco, tomo dos cigarrillos y uno me lo meto parcialmente del filtro a mi boca seca. Está amargo, plácidamente amargo.
Ahí hay un mechero, tómalo. Me dije.
Salí por la cocina, todavía oscuro, el clima no me favorece, o por lo menos no lo haría a la gente sin ropa más ligera que la mía. Enciendo el mechero y prendo mi cigarro, de manera rápida y efectiva, no como para quemarlo demasiado, ni para no encenderlo. Doy una pequeña aspirada y ya está listo, vayamos pues a recorrer la noche.

El día parece nublado, pero ignoro su futuro. Mi gato está dormido, mejor no despertarlo todavía para comer, lo que me brinda más tiempo, tiempo bueno.
Mi caminata va en prosa hacia la esquina del jardín, en donde me paro, y me recargo un poco, divago, y me pongo los audífonos en mis orejas, reproduzco algo de shoegaze melancólico y empiezo a pensar. ¿Qué podría pasar ahora?

Creo que me he olvidado de respirar, incluso creo que de latir mi corazón también, dudaría de el parpadear de mis ojos. No importa ahora, si tan sólo los mares fueran piadosos.
Veo, y como que enfoco una parte de un pequeño sendero formado por piedras, es ahí cuando se acerca el gato y me mira como si me dijera "cargueme, amo."
Ahora no, criatura.

El cigarro está por terminarse, ya siento más caliente la aspirada del humo del tabaco.
Pienso, pienso, pienso y pienso, miro al sol.
Pienso, pienso, pienso y pienso, la mirada se desenfoca.

Vayamos por una silla, acompañame, pequeño Suki. Miremos el amanecer.
Todo pasa tan rápido...

Tomo la silla de metal y la encimo en el césped parada, y estable, para que pueda soportarme firmemente sin desmoronarse, me siento entonces. La música, continúa.

Dime pues, ¿quienes somos? ¿a qué estamos destinados? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
Y muchos más porqués rebotan en mi mente mientras abandono la esperanza de seguir con vida poco a poco. Ya no siento nada.

El sabuezo se acerca a mi brazo y lo olfatea con rapidez. Te acariciaré esta vez, criatura.
No quiero lastimar vida ajena.
Acercate, gato, es hora de conversar.

Con esa sutileza, ven. Moviendote de un lado a otro como lo hacen tus diminutos omóplatos felinos.
Siéntate aquí, le indico con mis manos.
Miro al sol y pienso.
Miro la sombra reflejada por un auto de juguete, y pienso.
¿Cuánta información más?
Cae una hoja.
Un pasto se mueve.
El sabuezo estornuda y me da la ligera impresión de ver niebla.

Si miras fijamente, podrás ver fantasmas.
Fantasmas hechos de hilos y halos, que te comeran.
No, yo tampoco pienso ser comido, no ahora.

Pides que te acaricie el cuello, minino, está bien, acompañame, esta mañana, estoy solo.
Así pasaron tres largas horas, que se acortaron debido a mi frecuente pensamiento profundo.
Debería inundarme en meditación, son maremotos de emociones lo que siento. Mas el tren de pensamiento, que va a toda marcha, y por lo visto, le hace más falta el carbón.
Caigo entonces en un breve, pero delicioso letargo, con mis ojos abiertos.
¿Alucinas o ilusionas, caballero?
¿Te sientes mareado?
Deberías, has dormido sólo tres horas. tres horas y casi veinte minutos. Tres, no, casi cuatro horas contando tu letargo emocional-cognitivo con los ojos abiertos.

¿Me lo vas a negar?



"-Esa es una pregunta extraña.
 - Si tu estuvieras muerta, estaría bien, si yo estuviera muerto, estaría bien.
 -No creo que debas decir esas cosas.
 -Uno nunca sabe."



Cae otra hoja, siento su caer, casi en levitación lo suficientemente ruidosa para despertarme.
El gato sigue aquí, pero ha adoptado una postura más cómoda, sigamos en lo nuestro.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?


No lo sé.
Pienso, pienso, pienso y pienso, pero nunca llego a nada.


Mi soledad es la felicidad de los demás, y así debe ser.










"Te voy a extrañar"










Requintos.






Vamonos, necesito más tabaco. No estoy carburando bien.

De regreso, voy por lo que necesito, otro cigarro y salgo de nuevo, de regreso a la esquina.
La felicidad de otros depende de mi soledad.
Cae otra hoja, y se resbala una lagrima por mis mejillas.

Mi día no ha empezado, pero ya se terminó.




sábado, 28 de abril de 2012

Me muero, y ¿después? ¿te veo allá?

Sí, soy un enfermo.
Cambié, como cambiaste tú.
Finalmente, vamos al mismo camino, recuerdos, recuerdos...
Somos una canción, querida.

Y juntos, pasaremos las amplias nubes. Ya lo veras.

Eres tú, no eres otra, vamos por la tercera vez, y dudo de su funcionalidad, pero allá vamos, quizá no hoy, quizá no mañana, pero un día de estos, iré, y tu vienes conmigo.

Es un plan egoísta. Ya lo sé, soy un egoísta, te quiero para mi solamente. ¿Y qué?

No soy más que un barco sin vela, queriendo recorrer los siete mares sin tampoco algun remo.
Son terrenos desconocidos, aguas extrañas, no las reconozco ahora, pero me gustan, las amo.
No me importa que seas ahora, no me importa como lo seas, ni qué pienses, ni por qué lo hagas. Pero por todo eso, algún día, si el destino me lo ha de permitir, será mío.

Y a travez de la madriguera de mi vida, encuentro cómo me incinero poco a poco, mas día tras día, me consumo, mi piel se carcome en un sinfín de segundos letales que me flagelan mis emociones.

Variando, variando, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no. Sí.

¿Me amas?
Ya no te amo, decías.
Pero yo te amo, te dije.
He dicho que no.

¿Para qué pensar en algo vano y sin utilidad en mi vida?
¿Serías entonces como un champiñón venenoso en medio de mi jardín?
Te comería, si así fuera.
Y moriríamos juntos, esta vez, por fin juntos.

Porque no eres tú, ni eres otra, si soy yo, o soy otro. No tengo culpables ni aún sospechosos.
Él, ella, él, ella, él, o ella.
¡Ya no resisto!
¡Arderemos en el infierno por esto!

Caemos, caemos...
Si vas a caer, yo caeré junto a tí, cae conmigo ¿Vale?
Y mientras caemos, toma esto, y ahógate.
Morirás primero, pero no pasaras la pena de verme agonizando por la caída.
El paracaídas no se abre, la muerte súbita aguarda. Estás a salvo en mis brazos.


Un discurso grande, pero pequeño sale entonces, pero ¿con qué valor? ¿Qué ha de significar? ¿Qué interpretación le das a mis palabras si no es más que basura para tus oídos?

Mantén tus ojos en el camino, no caerías en la madriguera consumidora de sueños.

¿Qué dices? ¿Es para mi?
Lo he roto.
Lo siento muchísimo.

No sé si venga después, si no es que he muerto, amada, perdóname.
Me voy, me voy, me voy.
¿Te importa? ¿Es hora de mis pastillas de dormir ya, señorita?

Soy egoísta, ya lo sé, porque soy un enfermo.

Puedes darme la espalda, pues somos un espejo.
Y Faltan 5 horas antes de morir.
Faltan 4 horas antes de morir.
Faltan 3 horas antes de morir.
Faltan 2 horas antes de morir.
Faltan 1 horas antes de morir.
Faltan...











miércoles, 18 de abril de 2012

Esas sombras, aparecen en tí cuando menos lo has esperado.

Ha sido un día, me parecería correcto llamarle memorable, sí. Memorable me parece la palabra correcta.
Después de algunas suertes implicadas en mi rutina diaria y cotidiana que me permite abrir mi sendero hacia mi camino profesional, en pocas palabras, darme una profesión.
Y creo que le he dado un destino revoloteante a mi vida después de algunos acontecimientos de esta semana.
Para empezar me gustaría pubicar que mi proyecto de Piensa sonriendo fracasó de manera trágica, los carteles que pegué en mis alrededores todos fueron brutalmente despegados, amordazasos y cruelmente asesinados, cosa que me parte el corazón en dos. Si pones atención, todavía se pueden oir unos crujidos, escucha:

*¡Crack!*

¿Lo vez? Pero bien, me es un placer informarles que esto no era más que una prueba para los habitantes cercanos a mi facultad. Y pues, lo acepto, dudo que esta prueba sea exacta, de hecho no espero eso, de hecho ni lo esperaba, de hecho esto antes ni era una prueba. Pero por lo que he visto en mi sociedad/comunidad, o como le quieran llamar, principalmente la gente de mi facultad, veo que se juntan en grupitos, quizá esto sea normal, y quizá hasta sean normales las rivalidades de un grupito hacia otro grupito. El punto es que la gente hoy en día no tiene sentido del humor ni una sonrisa para dar, si no es con sus seres a quienes les tienen confianza. ¿Captan?
Una persona no te sonreirá. Nunca. (Por lo menos acá)
Le he sonreído a muchas personas en los últimos años, y con más frecuencia a los desconocidos y no he obtenido mas que miradas de "¿Qué demonios me vez, y qué pretendes con esa sonrisa tan pícara y atrevida?". Claro que no les he sonreído de manera pervertida, sino de una manera sincera y muy apegada a como sería la verdadera sonrisa sincera/alegría, la cual se forma porque los músculos de las mejillas se alzan hacia arriba y se forman las patitas de cuervo en los extremos exteriores de los ojos.

La gente es muy mezquina. Y hablando con mi terapeuta solo he hallado respuestas qeu me dice que sólo los tolere.
Bien, si sólo toleramos la frialdad de la gente ¿qué será después?
Si por ahora vemos la violencia como algo normal en la gente o en las revueltas, podríamos después en un futuro no muy lejano a las personas: insensibles.

Y empezamos por no devolver una sonrisa.
Como de 100 personas a las que les sonreí, sólo una o dos, quizá hasta tres me la devolvieron (y de manera apenada y sarcástica).

¿Qué podemos aprender de esto?
Fácil, si alguien te da una sonrisa, devuelvela, sería la respuesta más adecuada.
Uno no pierde nada, nada de nada.
Hasta podrías ganarte un amigo/a.

Yo, por mi parte, seguiré intentando que la gente sonría incondicionalmente, que exprese sus emociones como se debe y que no las reprima/suprima/cohiba.

Pasando al punto no. dos, he visto hoy, y he sacado una conclusión rápida, así tipo Insight, que la depravación de la gente tiene su origen en el ocio.
Podría de aquí desglosar todo lo que conlleva esto, por mencionar algunas, tenemos la pedofilia, la coprofilia, urofilia y demás.
Todas esas cosas son depravaciones, gente ¡depravaciones!.
Después de una habituación contínua a un estímulo excitante para un sujeto, lleva a éste a otro estímulo al cual el sujeto es más sensible aún, y por ende, lo excita, y no sólo hablando de parafilias o preferencias de gustos. Esto se podría dar en todo caso y es a lo que he llamado Teoría de la insensibilidad gradual.
Tiene su base en lo que acabo de decir. (Escribir, pues.)
Ignoro que haya algún otro estudio que se asemeje a mi teoría, bueno, mejor dicho, algún otro estudio al que yo me asemeje sin saberlo siquiera.

Por último me gustaría compartir un punto bastante frágil, frágil como una copa de vidrio o como un pan hecho de pasta hojaldrada.

Parece que estoy pasando por un problema no sé si llamarlo severo pues creo que sigo en duelo por mi difunto padre, y es por eso me parece que fumo en la pipa hoy en día y en los cigarros y por qué tengo un gato de mascota al cual trato como mi hijo que aún no concibo.

Relaciono todas esas cosas con mi papá, el cuál ya no está aquí y por eso hago cosas que él hacía o le gustaban.
La pipa, y el tabaco sabor maple. De los últimos días de mi padre.
El gato. Con su permanente gusto por los felinos.

Y sí, pues, así es la cosa.

He estado reflexionando un par de cosas más, sin embargo creo que lo dejaré para otra entrada.

Y así todos esten de rodillas, yo moriré por esta belleza.
PD: Casi lo olvido, la galleta.
































































































































Ohhh siii... ^^

martes, 10 de abril de 2012

Miremos al cielo, querida.

No soy la persona indicada para decir esto, pero hay problema, porque este es mi blog y no el tuyo.

Siempre que voy de camino/regreso a mi escuela y a mi casa, porque me voy caminando, veo gente pasar, y actualmente es mucha.
Bueno, no, no tanta.
Me indigna que me vean raro cuando yo llevo una sonrisa en el rostro.
¿Sabes una cosa? Un día mi padre me dijo que no importa lo que pase, tienes que mantener la frente en alto y dibujando una sonrisa en tu cara.
Así que lo hago.
Y es así como inicia mi recorrido urbano, aplacando en mi una sonrisa verdadera, pues ¿por qué habría de ser falsa?
No me miren raro, gente.
¿Qué tiene de raro sonreir?
Constantemente también oigo la frase "sonreir como retrasado".
No sé ustedes, pero yo no soy retrasado, y aún así sonrío. Bien, volvamos al tema, ahí me tienen entonces, sonriendo por las calles de Toluca, y la gente se me queda viendo como si tuviera un bicho enorme en mi rostro, como si pasara un ser extraño, que no ven todos los días, y sí, es cierto, eso no lo ven todos los días.
La gente hoy en día está condicionada a sonreir con la gente que conoce y mandar al demonio a todos los que no.
Y luego se quejan que por qué en Toluca la gente es como el clima: fría.
Voy a empezar un pequeño proyecto, sin embargo, me gustaría realizar un cambio en las personas que vean este proyecto, al cual llamaré "Piensa sonriendo".
Justo así:

:)

Pronto veran cosas relacionadas con esto en las calles de Toluca, mucho más por el centro de la ciudad y por la Facultad de Ciencias de la Conducta.
Tiene dos causas, la primera, es dar a conocer mi blog, y la segunda, es sacarle una sonrisa a la gente que pasa en su día como si nada les trajera algo de atención.
Sin embargo, no sólo esto se trata de sonreir, también se trata de pensar, como dice el título de mi proyecto.
La gente va y viene por las calles de la ciudad, pensando en cosas inútiles.
¿Por qué no pensar algo de provecho? ¿Que te pudiera abrir la mente?


Sería fantástico.
Si todo sale bien, desde mañana iniciaré esto, esten pendientes y observadores.


Ah, casi lo olvido.
Debido a sus constantes quejas de que no reciben galleta, les tengo una solución, mira alla abajo, si, abajo.
Te gustará :)













































































































Ohhhh sii..

lunes, 9 de abril de 2012

Así que, te burlas de las creencias ajenas ¿no?

Buen día.
Hoy se me ha ocurrido poner este tema aquí, porque veo que mucha gente, de la que estoy rodeada, siempre se burla de las creencias de los demás.
La verdad, eso sólo muestra inmadurez.
Mis padres me inculcaron el catolicismo desde que era un pequeño niño, y como toda la gente, tengo mis dudas acerca de el misterio de las revelaciones de Jesucristo. No me gusta para nada la iglesia, con aquellos los sacerdotes homosexuales y pedófilos, y demás cosas acerca de ellos, o las distintivas incoherencias papales de las cuales se caracteriza el actual papa Benedicto XVI.
Sin embargo, por no fallarle a mi madre, asisto con ella usualmente cada ocho días a misa.
Por mi, iría por lo menos una vez al mes.
Pero vamos, esto no se trata de hablar de mi, sino de ustedes.
He visto que la gente se burla constantemente de la biblia, se mofan de las palabras de Jesus, de la iglesia y por supuesto, esta gente para defenderse se refugia en aquel que dijo "Dios está muerto."
Pienso que como una persona en pleno camino hacia la madurez humana intelectual/social uno debería aprender a respetar las creencias de los demás.
Así como hay gente que respeta las preferencias sexuales, (aunque también hay gente que no) debería haber gente que respetara las religiones de cada quién.
A ver.
Yo nunca (exagerando) he visto a una persona mofándose de la religión hindú, budista, o musulmana.
¿Qué gana esta gente, burlandose de la religión Cristiana/católica)?

¿Qué ganancia hay en eso? ¿Sentirte bien con tus otros amigos, no practicantes de la misma religión a la que ofenden?

Preguntate eso y respóndete. Podrías incluso madurar.
Cada persona tiene su opinión personal de lo que piensa de el paradigma subjetivo de la sociedad.
Pero existe algo que todo ser humano debería tener en cuenta, llamado valores.
¿Han oído algo del Respeto, o la Tolerancia?
Bueno, he ahí la clave de la madurez humana, los valores.

¿Por qué no tolerar lo que piensa la gente, o simplemente respetarlo?
¿Cual es el objeto de que la gente ODIE, sin razón alguna, las creencias de la gente, mientras ésta, les está dando una esperanza a sus vidas?

La religión le brinda a la gente una esperanza mas o menos concreta a sus vidas.
¿Por qué?
Pues esta, es una serie de reglas y método de vida para hacerla de la manera más amena/pacífica/armoniosa en la gente que creé en eso.
La gente, por ejemplo, cristiana, le reza a Jesús, para que sane sus heridas, los ayude a mejorar como personas, cuidar a su familia, que les vaya bien, y muchas cosas más.

Esto hace que la gente tenga una prolongada esperanza de vida, y en cierto modo, felicidad.

Lo mismo sucede con las demás religiones, sólo que claro, hay varias cosas que podrían ser inhumanas.


Otro punto, el ateísmo.
Está bien, eres ateo, no creés en ningún Dios.
¿Acaso eso te da derecho para ofender la religión, o hacer burla de ella?
Hay tanas páginas en la web, de ateísmo, sólo para molestar.
Piensa en esto: si no creés en un dios, ¿por qué lo ofendes?

Para finalizar, me gustaría que tomaras en cuenta mi punto de vista, y reflexionaras, antes de volver a ofender las creencias ajenas.

Si tu no creés ¿Por qué te metes a los asuntos de los demás?.

Vamos, gente, hagan de el mundo un lugar mejor, maduren como la gente civilizada, tomen los valores en cuenta y sonrían.

sábado, 7 de abril de 2012

¿Me vas a querer siempre, Gabriela?

Esta, es una noche más, en donde por lo visto, es la segunda vez este año, en donde regalo mis lagrimas a un futuro que no pudo ser.
Qué más daría por continuar aquel pasajero romance, que terminó trágicamente pronto, inició con mi dolor, y acabó con nuestras lágrimas.
Hoy, viendo aquel cortometraje de Mario Viñuela, han rebasado mis mejillas unas diez lagrimas, que aplastando mi corazón, recuerda un hecho que marcó una vida de infortunio y desahogo en mi futuro.
Todavía recuerdo aquel último díalogo, ese intercambio de expresiones y palabras sin sentido que no quería escuchar, pues cada una era una bala de plomo directamente crítica a mis sentimientos, para entonces yo era, o por lo menos me creía, un poeta desafortunado. Poco antes de el suceso, ya había experienciado la percepción de este video, que me llegó al corazón, y que sin saberlo, se haría realidad en mi vida, en la de los dos.
Guardo aún tus cartas, en donde me prometías una esperanza que ahora es falsa, desafortunadamente, la barata botellita, que contenía una colación de dulces y goma de mascar, la rompi en mis manos y lloré, lloré como nunca había llorado, pues hasta ese entonces, nunca había amado tanto a una persona.
Y aquella persona, en función de su traición, rompió mi corazón en millones de pedazos.
Gabriela, se llama.
Vaya fama que le he hecho con mi existir, pues sólo pienso en ella, y en la marca calcinada que me tranfusionó mis venas, mis amigos la conocen, mi familia la conoce, pero eso no me importa más,  con que yo la conozca, es suficiente.
Prometimos ambos, una historia de amor sinfín, como jóvenes enamorados que éramos, nos tomabamos de las manos, nos besábamos y nos abrazabamos sin cesar, jamas dejabamos de hablar, reíamos, compartíamos emociones, deciamos muchas cosas, mas eso ahora, cesó.


-¿Me vas a querer siempre, Gabriela?
-Siempre, Axel.

Es un fragmento de lo que recuerdo en el pasado, lo demás, pareciera que es reprimido para que ya no sienta dolor, afortunadamente, en la actualidad soy inmune a estos pensamientos, o lo creía, hasta hace unos escasos minutos.
¿Te preguntas, qué hubiera sido de nosotros si esa noche no hubiera existido?
Quizá esto aún no terminaría, quizá la botellita con colación seguiría entre mis cucuruchos, reposando indefinidamente, hasta ser parte de un recuerdo permanente.

Vale, tienes razón, eso ya no importa.
Vayamonos directo a aquel día, tal y como yo lo recuerdo...


 *Salimos al parque, caminando de la mano en silencio*
-Axel, quiero decirte algo.
-Dimelo.
-Para empezar, no sé porque no me has venido a visitar, ha pasado un mes desde nuestro último encuentro.
-Te avisé que estaría en exámenes, y que tengo algunos problemas en la casa.

*Discutimos un poco más sobre eso*
-¿Cómo te ha ido, después de todo?
-Ayer en la noche, fuí a una fiesta, verás, baile, y baile muchísimo, pero más que eso, hubo un momento en donde yo me sentí libre, liberada, sin cadenas, yo podía hacer lo que quisiera sin que me dijeran nada, y pues, pasó algo...

*Recuerdos borrosos*
-¿Me engañaste?
-...
-Si me engañaste ahora, no sé si lo harás después, ya no sé nada.

*borroso*
-Contaré hasta tres, cerraré los ojos. Si los abro y sigues aquí, significa que te quedas conmigo, si no, no.
-Axel, espera por favor. -Las lagrimas de Gabriela empiezan a brotar una a una, y me agarra fuertemente del brazo, aclamando una respuesta compasiva.
-Uno..
-Axel, por favor, escúchame.
-Dos..-Empiezo con un llanto leve y en silencio yo también.

*Borroso*
La cuenta cesa, más no recuerdo que es lo que pasa en realidad. Todo se mantiene muy opaco en mi memoria.
Nos miramos unos minutos a los ojos, y es ahí cuando veo sus ojos, rojizos, con lagrimas, y se hace una llaga enorme en mi corazón, que desde ese instante sabría que no podría curar tan facilmente.
La abrazo, y hablamos, finalmente, decidimos que empezaremos desde el inicio...

Esa fué más o menos la última vez que la había visto hasta hace dos años.
Quizá le habré hablado unas cuantas veces por el chat, pero nada más, incluso la invitaba a salir varias veces, pero yo ya sabía que no era lo mismo, mucho menos ella.
Poco a poco, pasando el tiempo, fué creciendo una pequeña llama de esperanza que me decía "¿Por qué no lo intentas de nuevo? Quizá funcione esta vez."
Me lo creí.
Me creí a mi mismo.
Le hablé, me comprometí a verla, pero para eso, necesitaba un cambio, uno en mi mismo para de alguna manera volverla a enamorar.
Bajé de peso, arreglé mi cabello, mi forma de ser, mi lenguaje, mis voz, muchas cosas cambiaron en mi, sin embargo eso será otro tema, pues hize una práctica especial de introspección.

 Luego, después de mucho tiempo, la volví a ver.
Cambió, de hecho. Ella también.
Se mostraba un poco interesada a mi persona, y comenzamos a salir...
Después de aquí, siguen pláticas, cigarros fumados, y un vistazo hacia las nubes en un parque de Isidro Fabela, enfrente de su escuela.
Traté de convencerla, le dí muchos argumentos, principalmente, era mi interes y que yo seguía enamorado de ella.
A unos días, le pedí que regresara conmigo.
No me dió respuesta sino hasta una semana después, que no fué un sí, en sí.
Fué un.."¿Lo intentamos?"

Aquí es donde ya no sé si continuar.
Pasó una semana, y se echó para atrás.


Me di por vencido, y me parece haber dado un adiós, le dejé algunos datos míos, por si quería saber algo de mí, pero hasta ahora, no ha pasado nada.


¿Me vas a querer siempre, Gabriela?
Siempre.



viernes, 6 de abril de 2012

Si estás estudiando Psicología y...

Hoy he visto varios post de amigos de Facebook, que actualmente son mis colegas/compañeros de clase en la Facultad de las Ciencias de la Conducta, acá en mi ciudad, y he notado que muchos tienen cierto tipo de "errores" que los hicieron ingresar a esta Licenciatura.
Me parece, que esta carrera, es una profesión bastante delicada, mucha gente entra como si nada, de la miserable idea de ayudar a la gente que está en constante estado depresivo o se enoja mucho, o incluso si hay alguien eufórico.
Un Psicólogo no sólo hace esas pendejaditas. Un buen, no, un Excelente psicólogo hace muchisimas más cosas.
Se mete en el capo experimental, se adentra e indaga en todas las ramas y subgéneros que inclyen esta ciencia tan compleja como la misma mente humana.
Un Licenciado en Psicología se interesa por el conocimiento y descubrimiento analítico de la mente humana, a veces animal.
Usualmente, veo gente a mi alrededor que no debería estar en esa escuela.
A mi muy delicado punto de vista, veo muchos errores.
Lo sé, yo no soy la persona perfecta para decir esto, pero muchos tomaron esta carrera como última opción, porque no pasaron a otra carrera, no les quedo de otra, etc...
Un buen psicólogo tiene que tener (valiendo la redundancia) ciertas características que personas comunes no poseen.

A continuación, la lista, en donde tienes que ver en cual de estos requisitos te identificas.

-Si crees que estudiando Psicología vas solamente a motivar gente depresiva..
-Si te quedó la última opción de elegir esta carrera..
-Si piensas que es una carrera sencilla..
-Si piensas que es una carrera corta...
-Si piensas que esta carrera se la lleva ligera...
-Si piensas que vas a poder manipular la mente de los demás...
-Si piensas que vas a ser un puto brujo controlador mental...
-Si la estudias sólo porque hay más mujeres en la Facultad..
-Si la estudias porque piensas que así resolveras tus problemas personales...
-Si la estudias porque tienes que encontrarle un significato a tu miserable vida...
-Si la estudias porque está bonita la facultad...
-Si la estudias sólo porque vas a ganar un chingo de dinero dando terapias mediocres..
-Si no le echas ganas..
-Si no lees/No eres fan de la lectura (Libros de psicología, principalmente)...
-Si no analizas constantemente el comportamiento de la gente y te cuestionas acerca de él..
-Si piensas que así resolveras los problemas amorosos, tuyos y de los demás...
-Si piensas que así podrás darle terapia a tu novio, tu hermana, tu prima, tu mamá (tu familia en si)...
-Si piensas que es "interesante"..
-Por que "Te gusta"...
-Para ser el SúperTerapeuta que va a resolverle los problemas a todo mundo...
-Si sólo te llama la atención..
-Si no tienes una parte fría e insensible...
-Si tienes miedo de preguntarle cosas a la gente por herirlos...
-Si no sabes escuchar...
-Si no tienes una mirada penetrante..
-Si tienes una voz irritante o aburrida..
-Si tienes un vocabulario muy estrecho...
-Si no te apasiona la literatura o la filosofía...
-Si te sientes vacío por dentro y crees que te daras una terapia que cambiará tu vida...
-Si crees que es hora de darle un giro a tu vida porque siempre te gustaron las matemáticas..
-Porque "no llevas" Matemáticas...
-Si sólo te interesa un campo de la psicología, como el Psicoanálisis (para variar)...


Eso, y un sinfín de cosas más incluye esta lista.

Si por lo menos te identificaste con un solo requisito, tengo una buena, y una mala noticia.
¿Cuál quieres oir primero?

Oí...¿la mala?
Bien, la mala noticia es que si te identificaste con una o más frases de la lista, NO DEBERÍAS ESTAR ESTUDIANDO ESTA CARRERA. Así de simple.
Me queda sólo decirte que si no cambias atentamente los hechos, serás sólo un psicólogo mediocre.
Ahí tú.
Vele, dí cuanto quieras, pero hechos son hechos, hay dos tipos de profesionistas, los mediocres, y los PROfesionistas.
Tú decides cuál te gustaría ser, así que, ve empacando tus maletas, tus pocos libros y no hagas espacio de más en la Facultad.


La buena noticia es que, bueno, en realidad no hay buena noticia.
Asi que te sugiero que como en la anterior opción, empaques y te vayas, pues esta carrera no es lo tuyo.
Ah, y nada de defenderse con que "Yo ya arreglé eso..", "Vaya, eso me pasa, pero nadie lo notará.." etc.
Todo sale a flote, y un buen profesionista tiene que saber enfrentar cualquier situación, sea cual sea, prepárate, la vida es dificil, y yo sé que también es tomar una desición que hará que de eso vivas el resto de tu vida, pero de perder un año, a perder los siguientes 30 años de vida trabajando en algo que no te gusta, mejor...sólo vete.


Ojo, si sinceramente no te has identificado con alguna de las frases de la lista, entonces podrás tener una oportunidad de ser competente con los demás grandes y por ser, excelentes profesionistas.
Felicidades.

miércoles, 4 de abril de 2012

¿Qué es en sí el amor?


Antes de iniciar, quiero aclarar que no puedo decir qué es el amor.
El amor es.
Es algo que no se puede describir, no se puede palpar. El amor existe porque existe.
Uno no puede decirse a sí mismo, cómo explicar el amor, es una emoción complejísima.
Podríamos comparar el amor con una obra de arte indescriptible.
Puedes ver que está ahí, incluso lo puedes llegar a sentir, pero quizá, no darle un significado apropiado, o concreto, para variar.
Cuando me preguntan qué es el amor, me bloqueo, pues detrás de esa palabra escondo muchas cosas, y seguramente no soy el único.
Hay tantas cosas que decir de ese sentimiento tan tupido, que enmascara otros sentimientos, y otras emociones en cada uno de nosotros, que uno no sabe definidamente qué responder a la pregunta base.
Me gustaría decir que entiendo el amor, porque lo he sentido, y he estado hechizado bajo su velo mágico.
No es así.
Uno no simplemente lo entiende, a mi parecer, varía muchísimo en cada persona, pues tendría algún antecedente de deseo sexual fetichista, sólo para empezar, sino, sólo por gusto propio.
Podríamos mencionar también que es un sentimiento propio del humano, sin embargo, debido a mis escasos estudios, no podría definir una existencia de amor en los seres infrahumanos.
¿Qué pasaría que el ser humano olvidara el amor?
¿Si de repente éste se vuelve monótono, gris, inutil e inválido?
A mi punto de vista, el sexo sería barato y por mero placer, obvio es.
Las personas no tendrían hijos, la tasa promedio de aprendizaje bajaría muchisimo, más de la mitad.
Y eso sería sólo el comienzo, después, el cáos inminente, para llenar ese vacío que no se puede recobrar desde entonces.

Segun yo, el esquema del amor va mas o menos así, y esto, enfocado a una relación afectuosa:
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A mi parecer, es la mayoría de lo que puedo explicar por ahora, si tienes alguna opinión o comentario, házmelo saber.

martes, 3 de abril de 2012

La noche anterior...

Hoy, me fusiono esta noche con el humo de mi tabaco sabor maple.
Tomé la silla de madera rústica, que acaparaba la ropa vieja que solía usar durante mi vigilia, la coloqué frente la ventana del balcón, y me senté, cuidadosamente.
Retiré de mi bolsillo mi pipa de breso, la llené una primera vez con mi preciado y barato tabaco, no podía pagar por más aquella vez.
Tomo uno de mis audífonos y me los inserto en los oídos, la música resuena en mis tímpanos, mientras trato de iniciar un fuego a el encendedor amarillo y diminuto entre mis manos, cuando esto se da, pronto enciendo mi pipa, puedo sentir el humo fluir a traves de mi boca.
Me rindo ante mis latidos, ahora sólo oigo a ellos y una que otra nota pasando por los cables estrechos de mi reproductor.
La noche se torna más oscura aún y las estrellas salen a su luz, desplegando su fino brillar enfrente de la ciudad, cubierta por el velo nocturno; soplo una y otra vez, mi pipa debe mantenerse encendida en lo que saboreo el amargo sabor maple.
¿Ya qué me queda por ahora, sino pensar en todo aquello que me causa problemas y tratar de hallar una solución incógnita en los confines de mi mente aparcada, lejana de todo ser viviente?
¿Qué eres, Axel Ramírez?
Que eres, sino un humano simple, una estrella entre miles de millones, ¿No te gustaría ser el sol? ¿Qué tal la luna?
Puedo ver las constelaciones detrás de las nubes moradas que cubren mi solitaria velada, y cuando estoy en la cúspide de los pensamintos vanos que me podrían ayudar, mi tabaco pierde potencia, es hora de iniciar una nueva llama, una combustión eterea que me haga divagar entre los horizontes inalcanzables de mis sueños.
Parece que se ha terminado el gas de mi encendedor, no quisiera, pero iré a buscar uno nuevo.
Es casi medianoche, y aún no  tengo ni un poco de sueño, aún no invade mis percepciones.
Hoy, esta noche, para ser más preciso, quiero ser una estatua de plomo en la inmensidad de el firmamento.
Mis pensamientos me fulminan una y otra vez, y creo que es hora de bajar la presión un poco; aspiro el humo, y lo arremeto contra mis dos pulmones, pareciera que toseré, pero no es así.
La furia de mi poder de amar a los demás poco a poco se desvanece en un sigilo tan profundo que parece que es totalmente invisible.
Pies cansados, mente abierta, presión abajo, latidos constantes e inquietos, ¿qué más?
Súbitamente, se termina mi canción anhelada, y cambio hacia un vals potente neoclásico que me da una poderosa infusión de pensamientos acelerados.
Mis labios estan amargos, quizá hasta podrían quemarse de la intensidad de la bomba viva en la hornilla.
Mi lengua ya no la siento.
¿Qué harán aquellas personas en los montes que alcanzo a ver a estas horas de la noche?
Creo que no es asunto mío.
Se acabó una vez más mi tabaco, ahora son cenizas y las puedo sentir en mi boca, quisiera escupirlas, pero daría lo mismo que las tragará sin remordimiento.
Doy una última carga a mi pipa.
Mi canción me alegro que aún no termine, enciendo una nueva llama para prender la hornilla y mantenerla cálida.
Succiono por enésima vez.
Retengo el humo...y lo suelto hacia los exteriores, a purificarse por los árboles de colores más vívídos que mi piel.
¡Alejate, humo inquisidor!
Una probada es un día menos de vida.
Pareciera que entré en un concepto lúcido de mi mismo y de manera efímera me termino de nuevo lo que sobra dentro de la ígnea hornilla.
Soplo, para que las cenizas no queden dentro. Y entro a mi oscuro hogar, me lleno de dicha al percibir que mi vals mental aún no termina, y puedo disfrutaro un tiempo más.
Son casi las 3 de la madrugada, según el reloj de pared.
Entro en un trance, como si cada movimiento del segundero coincidiera con mis latidos de mi corazón.
¿Qué ridiculo, no?
Y después de casi 4 horas, ahí estas tú, te estoy viendo.
Estoy soñando despierto.
Contigo.
En un sueño lúcido donde bailo contigo esta última pieza antes de que me desaparezca para siempre.
Baila conmigo...bailemos hasta el amanecer.
¡Si hay alguna fuerza divina, que no haga parar esta bella melodía!
Sosten mi mano y yo te tomaré por el dorso, así no caerás.
Sin embargo es tarde, y este sueño termina por apagarme, caigo entonces, desmayado hacia el suelo.
Cae mi pipa, mi tabaco, mi navaja, y con ello, todos mis deseos.
Hoy tengo un valor, mañana, desapareceré.
Mis lentes casi rompen en dos, mas resbalé sobre mi barbilla, y duele un poco, aunque la anestesia que me provocó el tabaco caliente serviría de algo.
Se me resbala una lágrima en mis mejillas.
Un instante después, mi canción termina, con todas mis nuevas emociones.
Adoraría ponerla una vez más, pero esa magia que sentía en mi interior, murió.
¿Así moriré yo?
Me sorprendo de cómo me sucedería mi último acto antes de que se cierre el telón y el público aplauda y regrese a casa.
Quito todo accesorio de mi cuerpo, y me desnudo.
Entro a mi cama, gélida, por los vientos tardíos.
Cierro mis ojos y siento como se apaga un fuego vivo dentro de mi.
El reloj de arena que marca la hora de mi vida se va segundo a segundo.
Diez.
Nueve.
Ocho.
Siete.
Seis.
Cinco.
Cuatro.
Tres.
Dos.
Uno.
Ya no existo.